Selva viva a orillas del Atrato
Murindó es un territorio de selvas, ríos y humedales donde la vida gira alrededor del Atrato y de una profunda herencia afro e indígena
Urabá antioqueño · Atrato Medio
Cálido húmedo · 28 °C aprox.
Diciembre a Marzo
Peso colombiano (COP) · Efectivo recomendado
Murindó es uno de los territorios más singulares de Antioquia por su estrecha relación con el río Atrato y con los ecosistemas del Chocó biogeográfico. El municipio se extiende sobre una gran superficie de bosques, planicies inundables, ríos, quebradas, ciénagas y humedales, configurando un paisaje donde el agua es mucho más que un atractivo natural: es parte fundamental de la movilidad, la economía y la vida cotidiana de las comunidades.
La riqueza natural de Murindó está acompañada por una enorme diversidad cultural. El Plan de Desarrollo Municipal 2024–2027 señala que cerca del 41 % de la población se autoreconoce como indígena y el 54 % como negra, afrodescendiente o afrocolombiana. En el territorio conviven comunidades indígenas y afrodescendientes con sus propias formas de organización, tradiciones, saberes y relaciones con la naturaleza.
El río Atrato es el gran eje territorial. Comunica a Murindó con poblaciones del Atrato Medio y constituye una de las principales rutas de conexión del municipio. Los ríos Murindó y Chageradó también son fundamentales para las comunidades indígenas, tanto para su movilidad como para sus actividades cotidianas y culturales. La relación con el agua se refleja en la pesca artesanal, el transporte fluvial y buena parte de la economía local.
El entorno natural tiene un gran potencial para el turismo de naturaleza. La Gobernación de Antioquia ha identificado en Murindó espacios como la Ciénaga de Tadia, Ciénaga Arrastradero, Piedra de La Lugarda, Cerro Cara de Perro, Turriquitado y el Salto de Jadega. También existen amplias zonas de bosque húmedo tropical y humedales vinculados a la cuenca del Atrato.
La cultura es otro de sus grandes elementos diferenciadores. Murindó conserva celebraciones religiosas y comunitarias como las Fiestas de San Juan, la Virgen del Carmen, San Bartolomé Apóstol, La Candelaria en Campo Alegre y el San Pacho de Bellaluz y Opogadó. El Plan de Desarrollo 2024–2027 plantea precisamente fortalecer la cultura, los saberes ancestrales, la economía verde y el turismo sostenible como parte de las posibilidades de desarrollo del territorio.
Un aspecto importante para el visitante es que Murindó se encuentra en un proceso de traslado de su cabecera municipal debido a la vulnerabilidad frente a inundaciones y otros riesgos naturales. En 2025 la Gobernación conformó nuevamente el comité departamental encargado de dirigir este proceso, y el Plan de Desarrollo 2024–2027 mantiene el proyecto como una actuación territorial vigente
La vía fluvial es la principal forma de acceso a la cabecera de Murindó. El municipio se conecta por el río Atrato con Turbo, Riosucio, Vigía del Fuerte y Quibdó, y por sus afluentes con diferentes comunidades rurales. La Gobernación documentó en 2026 recorridos hacia Murindó atravesando el Golfo de Urabá y posteriormente el río Atrato.
Para llegar desde Medellín, una de las alternativas consiste en desplazarse hacia Turbo y posteriormente continuar por vía fluvial. También existe la posibilidad de llegar hacia Vigía del Fuerte por vía aérea y continuar en lancha hacia Murindó. Información sanitaria del departamento registra estas conexiones como rutas utilizadas para la movilidad del municipio.
Es uno de los humedales tradicionalmente reconocidos como atractivo turístico de Murindó. Forma parte del complejo de ecosistemas acuáticos asociado al territorio del Atrato Medio y representa una oportunidad para conocer paisajes de agua, vegetación y fauna propia de los humedales.
Ubicada en el corregimiento de Campo Alegre, aparece dentro del inventario turístico departamental de Murindó. Su valor está ligado al paisaje de ciénaga y a los ecosistemas acuáticos característicos del municipio.
Ubicada en el territorio del resguardo indígena Guagua, es uno de los lugares naturales y culturales más antiguos incluidos en los inventarios turísticos de Murindó. Su entorno está asociado al río Murindó y a la tradición oral del territorio. El acceso debe coordinarse respetuosamente con las autoridades de la comunidad.
Es un atractivo natural registrado por la Gobernación de Antioquia dentro del municipio de Murindó, asociado al río Jadega. Se destaca por la presencia de caída de agua y paisaje selvático, por lo que encaja especialmente bien dentro de una experiencia de naturaleza y aventura.
Uno de los referentes paisajísticos incluidos en el inventario turístico departamental de Murindó. El cerro representa el relieve selvático del territorio y puede integrarse a experiencias de naturaleza y paisaje cuando existan rutas y condiciones de acceso adecuadas.
El inventario turístico departamental identifica Turriquitado Alto y Turriquitado Llano dentro del resguardo indígena de Ñarange. Es un territorio de gran valor cultural y natural donde es fundamental respetar las formas de gobierno propio y las decisiones de la comunidad sobre el acceso de visitantes.
El río que da nombre al municipio es uno de los grandes ejes naturales y culturales del territorio. Además de su valor paisajístico, es una ruta fundamental para las comunidades indígenas y rurales, que lo utilizan para movilizarse y desarrollar actividades cotidianas.
El Atrato es la gran arteria fluvial de Murindó. Recorrerlo permite entender la geografía, la historia y la forma de vida del municipio, además de conectar la cabecera con diferentes poblaciones del Atrato Medio.
Para naturaleza y recorridos al aire libre, diciembre–marzo es la ventana relativamente menos lluviosa, con febrero como el mes más seco en promedio. Para cultura, destacan junio–agosto y octubre–diciembre por sus celebraciones tradicionales.
Se celebran tradicionalmente el 24 de junio. El agua es protagonista de la celebración, junto con música, baile, disfraces y actividades comunitarias.
Entre los sitios registrados están la Ciénaga de Tadia, Ciénaga Arrastradero, Piedra de La Lugarda, Salto de Jadega y Cerro Cara de Perro.
Algunos de los lugares reconocidos se encuentran en resguardos indígenas. El acceso debe coordinarse previamente con las autoridades y comunidades correspondientes, respetando sus normas, espacios culturales y decisiones sobre visitantes.